Días largos, noches luminosas
El verano se extiende por los Catskills como una profunda inspiración. Los ríos brillan, los bosques zumban y todos los senderos parecen conducir a un estanque o a una puesta de sol. Los días se alargan bajo un cielo inmenso, de esos que te recuerdan que debes guardar el teléfono y dejar que el tiempo transcurra de otra manera.
Aventura en todas direcciones
Las mañanas en el río Delaware aportan calma y perspectiva, con águilas calvas trazando lentos arcos sobre nuestras cabezas. Los excursionistas se dirigen a los senderos cercanos al estanque Mongaup o a la montaña Walnut, mientras que las familias hacen picnic a orillas del lago o se bañan en los frescos arroyos. Para algo más animado, Callicoon acoge mercados agrícolas llenos de color y conversación. Los músicos afinan sus instrumentos en escenarios al aire libre y las noches de verano resuenan con violines, guitarras y risas bajo las luces de colores.
Placeres sencillos, sabor local
La gastronomía «de la granja a la mesa» está en auge esta temporada. Pruebe los tomates tradicionales de los huertos de Catskills, los helados artesanales de las lecherías locales y la sidra de los huertos. Las tardes invitan a pasear por pequeños pueblos como Narrowsburg, Roscoe y Livingston Manor, cada uno con galerías, microcervecerías y la hospitalidad de sus porches.
La sensación de la temporada
Prepárese para días cálidos, a menudo con temperaturas entre los 21 y los 27 °C, y noches frescas ideales para hacer fogatas y observar las estrellas. Traiga su traje de baño, un buen sombrero y su curiosidad. El verano en Catskills se siente como un regreso a algo auténtico, donde los días se alargan y uno desearía que nunca terminaran.





